Algunas enseñanzas Bön sobre Dzogchen
Fuente: Dzogchen Bön por YogaNatural
La triple aplicación de los tres votos y la triple relajación:
Tomando el voto del no mover el cuerpo, nos relajamos en la inmovilidad. Tomando el voto de no activar la palabra, nos relajamos en el silencio. Tomando el voto de no mover los pensamientos, nos relajamos en el estado que está más allá del pensamiento.
La triple inmovilidad:
Cuando el cuerpo no se mueve, los canales sutiles permanecen inmóviles. Cuando los canales no se mueven, los ojos permanecen inmóviles y, si los ojos están inmóviles, la mente reposa en el Estado Natural. Por lo tanto, hay que vigilar los ojos puesto que el punto principal reside en la forma de mirar.
La triple instrucción directa:
No seguir el pasado,
no proyectar el futuro,
permanecer naturalmente en la Base.
Los tres abandonos y los tres no seguimientos:
Abandona las cosas sin esfuerzo mental,
abandónalas tal como son en el vasto estado natural,
abandónalas sin intentar cambiarlas ni transformarlas.
Externamente, no analices los objetos de manera dualista e, internamente, no les asignes ningún juicio ni etiqueta conceptual. Sin seguir los pensamientos relativos al pasado o al futuro, trasciende el dominio de la mente.
La Esencia de la Mente
Fuente: Dzogchen, Oshogulaab por Tulku Urgyen Rinpoche.
La Esencia de la mente es primordialmente vacía y desarraigada por lo tanto el Buda dijo, “dense cuenta del vacío de su mente”. El darse cuenta del vacío significa comprender y ver en realidad que nuestra mente esta vacía, sin fundamento y desarraigada. Esa es su esencia, su identidad – pero ¿cuál es su naturaleza? Es la capacidad de saber. En el caso del Buda el saber se llama sabiduría omnisciente. Ahora mismo, en este mismo instante ¿no tenemos la capacidad de conocer y sentir? En este mundo, solo hay algo que puede saber, sentir y comprender, y eso es la mente de los seres sintientes. Solo la mente puede hacer esto. En pocas palabras, el Buda enseño que debemos darnos cuenta del significado del vacío.
Reiterando, la cualidad vacía esta libre de los ocho conceptos limitantes; es primordialmente vacía, desarraigada. La analogía utilizada es el espacio, porque el espacio no puede ser creado. El espacio no es algo que hacemos. La luz del sol es la metáfora para la cualidad de darse cuenta; tampoco hay alguien que haga la luz solar. Es espontánea y naturalmente presente. El espacio y el sol son por siempre inseparables. El sol no puede ir a algún lugar fuera del espacio. El significado al que esta analogía se refiere con relación a nosotros es que nuestra esencia es vacía, y por naturaleza se da cuenta. Esta capacidad es la unidad de ser vacío y darse cuenta. El reconocer y darse cuenta de esto es el auténtico corazón de los ochenta y cuatro mil aspectos del Dharma.
De acuerdo con el método tradicional del Budismo Tibetano, el estudiante comienza su práctica con los cuatrocientos o quinientos mil preliminares en la manera correcta y apropiada. Entonces el o ella prosiguen con su práctica del yidam en las etapas de generación, recitación y completación. Después de eso, el practicante es introducido a la verdadera visión del Mahamudra y Dzogchen. La secuencia es presentada convencionalmente en este orden: primero remueves tus oscurecimientos, después impregnas a tu ser con bendiciones; finalmente eres presentado con la cara natural de la conciencia. Estos días, sin embargo ¡los estudiantes no tienen mucho tiempo! Asímismo, los maestros no permanecen en un mismo lugar ni enseñan continuamente. He escuchado que en la actualidad varios maestros primero dan la instrucción de “señalamiento” (pointing-out) iniciando a la gente en el punto principal de la práctica y después enseñan los preliminares. La visión y la conducta pueden así ser adaptados al tiempo y a las circunstancias. En el mundo contemporáneo, hay una creciente apreciación e interés por el Budismo. Esto se debe a que la gente está mejor preparada y es más inteligente. Cuando los maestros y alumnos no cuentan con el tiempo para estar juntos, no hay oportunidad para repasar toda la secuencia de enseñanzas. Yo también acostumbro a dar toda la serie de enseñanzas completas de una sola vez. Un proverbio, de donde vengo, dice: “El sabio puede incluso encontrar veracidad en las palabras de un pilluelo”. Este enfoque de dar la esencia al principio y después enseñar el Ngöndro, la etapa de generación, la recitación del mantra y la etapa de completación, puede compararse con el abrir la puerta por completo desde un principio. Cuando abres la puerta la luz del día entra totalmente, así que mientras estás parado en la puerta, puedes ver la parte más recóndita del templo.
Algunos maestros budistas pueden decir de mí ¡cómo es posible que él trate de inmediato señalar la naturaleza de la mente sin hacer que los estudiantes atraviesen por el Ngöndro de la purificación de oscurecimientos y la acumulación de mérito! Algunos tendrán esta objeción, pero con todo respeto, no siento que sea incorrecto hacerlo. ¿Porqué? Porque estamos ahora en la Edad Oscura y hay una predicción que: “Al final de la Edad Oscura, las enseñanzas del Mantra Secreto estallarán como pólvora.” El mantra secreto aquí se refiere al Mahamudra y al Dzogchen.
Honestamente, si uno ha recibido las enseñanzas de la esencia de la mente y luego practica los preliminares al mismo tiempo que recuerda el reconocer la naturaleza de la mente, el efecto se multiplica cien veces, mientras que el practicar con samadhi puro multiplica el efecto cien mil veces. Combina los preliminares con el reconocimiento de la naturaleza de la mente y tu práctica será tremendamente efectiva.También puedes practicar los preliminares con simplemente una buena y sincera actitud, y esto por si mismo purificará definitivamente tu karma negativo. Pero una buena actitud en si misma no es suficiente como el verdadero camino a la iluminación. Si te dedicas a estas prácticas con una visión correcta del reconocimiento de la esencia de la mente, los preliminares se convierten en el real camino a la iluminación. Si tienes una pintura de una vela ¿puede alumbrar el cuarto? ¿No será mejor tener una vela real encendida generando luz real? De la misma manera cuando practicamos tomar refugio, el refugio verdadero es el tomarlo libre del triple concepto de sujeto, objeto y acción. Lo mismo sucede con la actitud del bodisattva; el verdadero estado de la mente despierta, la bodhichitta ulterior, está libre de asir el triple concepto. Asímismo sucede con la práctica de Varjasattva, la ofrenda del mandala y el Guru Yoga. Sólo hay una manera de liberarse del triple concepto, y eso es el reconocer la verdadera visión. No siento que haya nada inapropiado en dar la instrucción de señalamiento (pointing-out) a la gente. Pueden practicar los preliminares posteriormente. Esta perfectamente bien.
Otro punto es que cuando se da una enseñanza como esta debe haber una especie de vínculo puro entre el maestro y el discípulo. Yo siento que entre nosotros existe un vínculo puro. No habrá mucha oportunidad para que alguien lo destruya por una percepción impura o por dañar los votos del precioso samaya, porque todos los aquí presentes no estarán conmigo por mucho tiempo. Por lo tanto, no habrá mucha oportunidad de romper el samaya. Se dice que un maestro es como el fuego: si estás muy cerca te quemarás, pero si mantienes un poco de distancia, podrás recibir el calor y el brillo y no te quemarás. Cuando todos vayan de regreso a sus casas, habrán recibido las enseñanzas y no tendrán oportunidad de romper el samaya conmigo. Esto es algo positivo.
Muchos de ustedes tienen un pie en el mundo material; no hay alternativa. Tienen que hacer dinero para hacerse cargo de su situación de vida. No los estoy forzando a que de inmediato renuncien y se metan en problemas por eso. La renuncia surgirá por si misma naturalmente de su entrenamiento en la esencia de la mente. Mientras practiquen esta enseñanza más y más y ganen mayor convicción, su atracción por el mundo pasajero y sus afanes será menor y menor por sí misma. Dentro de ustedes descubrirán el verdadero valor de las enseñanzas del Buda, y gradualmente dedicarán más tiempo y energía a esta práctica. No quiero, ni necesito forzar o empujar a nadie; este desarrollo sucede por si mismo. La gente inteligente, por ella misma, comprende lo que es valioso.
Dzogchen: La Gran Perfección
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El dzogchen es un sendero de sabiduría completo de principio a fin que no necesita, en consecuencia, recurrir a otro tipo de prácticas yóguicas, sútricas o tántricas. Lo fundamental en el dzogchen es el reconocimiento del llamado estado natural de la mente y acostumbrarse a dicho reconocimiento en todas circunstancias. No existe más misterio ni otro método. Tan sólo la Gran Relajación en lo que es, tachonada con la apertura de corazón que proporciona la devoción y la gracia del Linaje de la Mente.
Sin embargo, hay que saber reconocer el estado natural de la mente. Para ello, en un principio suele utilizarse la fijación de la mente en la sílaba A, que representa el estado primordial. Tras alcanzar la debida estabilidad mental, uno pasa a buscar la conciencia, el sujeto o la mente que está prestando atención a dicha sílaba.
Tras buscar exhaustivamente suele constatarse que es imposible localizar directamente al yo, la mente o la conciencia que está observando la sílaba A y es esta misma ausencia de localización definitiva la base del trabajo contemplativo. El sujeto —o la mente— no puede ser convertido en objeto, y mucho menos en un objeto de concentración. Lo mismo que atañe al pensador ocurre con cada una de nuestras percepciones, sensaciones y pensamientos.
¿De dónde vienen los pensamientos? ¿Dónde permanecen? ¿Adónde se dirigen? La respuesta que demos a estas preguntas no puede ser intelectual sino una captación directa del asunto. Ése sería el primer paso a dar en el dzogchen, es decir, localizar el lugar de origen, permanencia y desaparición de los pensamientos y también, repitámoslo una vez más, del pensamiento del yo o el pensador. Como decíamos, después de investigar infatigablemente una y otra vez es imposible localizar de una manera definitiva al pensamiento ni a quien lo busca.
El yo no está ni dentro ni fuera del cuerpo. Se comienza a comprender entonces que la mente es tan vacía como el espacio del cielo. Sin embargo, no se trata, repetimos, de una comprensión intelectual o una cuestión de mera aceptación o de ciega devoción. La investigación de la naturaleza de la mente debe ser tan minuciosa como alguien que tratara de moler un hueso hasta reducirlo al polvo. Todas las posibilidades deben ser agotadas.
No podemos contentarnos con una respuesta superficial, leída o prestada, sino que debemos obtener una percepción directa de la realidad. Es necesario investigar hasta determinar completamente y sin lugar a dudas que todos los pensamientos emergen del estado vacío y claro carente de pensamientos, permanecen en dicho estado y se disuelven en él. Una vez que se alcanza dicho reconocimiento, ya no hace falta seguir buscando ni analizando los pensamientos, sino tan sólo permanecer en este reconocimiento. Ya no hay que cambiar nada ni seguir investigando. Todo emerge, permanece y desaparece sin obstrucción ni apego en la claridad natural de la mente.
También se aconseja observar el espacio que aparece naturalmente entre los pensamientos. Es de ese espacio de donde surgen todas nuestras experiencias. No se trata de forzar esos intervalos o claros mentales que tienen lugar de manera natural. Cuando permitimos que los pensamientos discurran libremente, aparecen naturalmente pausas en el flujo mental. Ese estado de vacuidad y no-pensamiento no es el objetivo del dzogchen, sino que constituye lo que se denomina la base de trabajo. Una vez hemos constatado la naturaleza vacía y clara de los pensamientos y el pensador, sólo hay que permanecer en dicha comprensión.
El reconocimiento de dicho estado se conoce en la tradición budista como “reconocimiento del dharmakaya”, aunque también se denomina el descubrimiento de la base o de la verdadera naturaleza de la mente. Padmasambhava afirma: “Hay que dejar la mente relajada, pura, fresca y libre de focalización, sin tratar de centrarla en algo externo ni concentrarla internamente”. La metaexperiencia del estado natural no es fruto directo de la búsqueda ni del esfuerzo. Es absurdo afirmar que uno practica dzogchen. El estado natural, no lo olvidemos, es impracticable, aunque el agotamiento de todos los fenómenos es uno de los medios para propiciar el claro mental imprescindible para su reconocimiento.
Otro de los medios —no sólo posible sino imprescindible— para que tenga lugar ese claro mental es la devoción. El agotamiento de todos los fenómenos está muy relacionado con la entrega y la rendición. En palabras del maestro Lopön Tenzin Rinpoche, el dzogchen sin devoción tan sólo es un entretenimiento intelectual. Tradicionalmente, la devoción ha ocupado un lugar central en este sistema. No obstante, hay que comprender bien en qué consiste la devoción para que ésta no acabe convirtiéndose en un culto a la personalidad del maestro. De cualquier modo, un camino sin corazón es un camino amputado. Tampoco podemos que olvidar que, en el dzogchen, el concepto de práctica contemplativa es sensiblemente diferente al del resto de vehículos budistas, por no hablar del tipo de meditación preconizado por otros sistemas espirituales, ya que se insiste en la no-práctica y la no-meditación espontánea o carente de artificios.
Tal como explica el maestro Buddhaguhya: Las acumulaciones de mérito y de sabiduría, la quietud mental, la purificación de los hábitos, no son sino clavos de fijación: en el espacio primordial no hay nada a lo que aferrarse ¡Por tanto, cualquier artificio es superfluo! Enderezar la espalda, cruzar las piernas, todos los métodos físicos artificiales no denotan sino un profundo apego hacia el propio cuerpo. ¡Sitúa todos los artificios en el espacio sin forma! La naturaleza de la mente carece de principio u origen; similar al cielo, no puede ser hallada mediante la búsqueda.
El despertar no-nacido no se halla supeditado a causas ni condiciones. Sin embargo, la no-práctica o la no-acción sólo son aplicables a partir del reconocimiento del estado natural de la mente. En muchas ocasiones las enseñanzas del dzogchen y el mahamudra esencial hablan de la “mente ordinaria”, una expresión que se refiere al hecho de no corregir la naturaleza de la meditación ni de buscar ningún estado de conciencia especial. Por eso, no es posible identificar la mente ordinaria con la conciencia ignorante. La llamada mente ordinaria es otro de los nombres del estado natural de la mente .
El maestro Savari sostiene: Puesto que la mente ordinaria es la simplicidad natural, no la manipules con elaboraciones conceptuales. La pura naturaleza de la mente no necesita cambio alguno. Permite, pues, que la mente permanezca en su estado natural sin tratar de adherirte a ella ni de trascenderla. Y Milarepa proclama: Habiendo permanecido continuamente en la mente ordinaria he olvidado la ilusión de la ignorancia. Abundando en lo anterior, El rey creador de todos los fenómenos, un tantra-raíz del dzogchen ofrece los siguientes diez puntos, denominados técnicamente las “diez ausencias” (med pa cu):
1. No hay visión en la que meditar
2. No hay ningún compromiso (samaya) que respetar
3. No hay una determinada cualidad espiritual que desarrollar
4. No hay mandala que crear
5. No hay ninguna iniciación que recibir
6. No hay sendero que seguir
7. No hay niveles de realización (o bhumis) que recorrer
8. No hay ninguna conducta específica que se deba adoptar o abandonar
9. Desde el sin principio la sabiduría natural permanece libre de obstáculos
10. La perfección espontánea está más allá de la esperanza y el temor
‘Desenjaulando’ la jaula
No creas nada porque lo hayas oído – aun de los sabios- o lo hayas leído en algún libro. Créelo sólo si se corresponde con tu propia experiencia. Siddharta Gautama.
De la infancia recogí alegrías (supongo), amistades (pasajeras), probablemente llantos (muchos), del colegio mis primeros pasos en el conocimiento, de la universidad mas conocimiento e ideas (ajenas algunas, asertivas otras, ideas mías o de nadie, ideas) poesía y matemática (ampliamente las dos cosas que más amé y disfrute, que lloré y gocé) del trabajo y las experiencias laborales gente nueva, otro poco de ideas, mi paternidad: la nueva mía y la que viajó -en el medio día del mes de octubre se nace y se muere – …
En fin, la cita de arriba me lleva a la inevitable deducción de que no importa cuánto y cómo aprendamos ‘cosas’, las que perduran y ‘forman’ parte tuya son sólo aquellas que se alinean con tus experiencias, entendí finalmente que para “juntar las manos, éstas deben estar vacías” y que hay que dejar para obtener: no puedes pasarte la vida reclamando porque te falta ropa nueva, si tu closet está lleno de ropa antigua y que ya no usas: vacíalo y obtendrás. Ya no me satisface el principio activo del conocimiento por el conocimiento, eso de que más ideas son menos ignorancia tampoco… entonces qué? La diferencia sustancial entre conocimiento y sabiduría es que en la segunda ponemos en práctica lo conocido, así de simple y así de elocuente.
Este blog va a cambiar, deja lo negro por lo blanco, tal como dejé los hábitos y costumbres universitarias que me hartaron, laboralmente hablando primero, espiritualmente después… y mutará no tan sólo para dejar de ser lo que es, lo hará para ser mejor, porque ese es el verdadero cambio no existe otro cambio, no existe otra transformación, todas deben ser mejores…
Estoy mutando, y ésta ya no es una mera ‘idea’, es una experiencia, estoy mutando, y ésta no es una ilusión, estoy vaciando mis manos
a patadas con la muñeca: de tiesto al lo de pancho
Giras ‘entorno’ a la ‘con-veniente’ idea de que ya no sirves…. pena por lo de tu pelo marchito y esa cosa larga que te sale a veces por el aliento, vaga idea del asalto – al prejuicio y la otra también. En fín, me senté a esperar tu llegada, a medias con el hambre a medias con el frío: nunca llegaste…. profeta sin causa.
Esa misma tarde del mediodía del año, me esperaba tiesto con agua y zapatillas con caña, ni idea de lo del aliento, sólo sé que también lo vieron, y por más silencio: los asustaba. En fín, me senté a esperar tu llegada, a medias con la vaga y con la idea, del asalto ni la mirada.
Pena por el aliento? mientes no paras de hacerme mal.
Pena por la mirada? zátira, conspicua y absurda, retorcida y frágil: tú, muñeca torcida del peinado travesti, el reloj de porcelana en la cama helada… más falsa que tu mirada… imposible. Ni en tu conciencia hay morada.
Anda hablarle a ellos y diles. Anda a hablarles a ellos y diles, diles como era tu mirada, esa noche de patadas a muñecas y de sábanas rojas… de aliento anochecido tú das cátedra…
Ah! pero no me vengas con lo de tu pelo y esas cosas raras que salen de tu aliento: las caricias son de cristal y los perros coquetean con el falo del destino en la esquina de tu casa, sucia, rastrera y acomodada eres la ’sutil’ diferencia entre la mierda y la nada…
Siendo las 5 de la mañana llegas a mi toda arreglada con tu discurso negro y tu deseo ciego: pasión por el delirio y fornicaciones con la nada: En fín, llegas a mí otras ves POESIA, MI FIESTA OLVIDADA!!
———Escrito para ‘TELON4′ & ‘VACIADERO+NADA’
Lectura de poetas: Cesare Pavese
Este si que es poema!!!!!! Arrrrrrrrrrrrrrrrrrgh!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
después de esto no vale la pena – ni sirve, nunca ha servido mucho que digamos- hacer comentarios, sólo diré que me provoca lo mismo que cuando lo leí por primera vez… los viejos remordimientos no duermen y no escuchan. Mudo me quedo.
VENDRÁ LA MUERTE Y TENDRÁ TUS OJOS
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos
-esta muerte que nos acompaña
de la mañana a la noche, insomne,
sorda, como un viejo remordimiento
o un vicio absurdo-. Tus ojos
serán una vana palabra,
un grito acallado, un silencio.
Así los ves cada mañana
cuando sola sobre ti misma te inclinas
en el espejo. Oh querida esperanza,
también ese día sabremos nosotros
que eres la vida y eres la nada.
Para todos tiene la muerte una mirada.
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
Será como abandonar un vicio,
como contemplar en el espejo
el resurgir de un rostro muerto,
como escuchar unos labios cerrados.
Mudos, descenderemos en el remolino.Versión de Carles José i Solsora
Lectura de poetas: “…la vanidad del día, el remordimeinto de la noche.” W.B. Yeats
El poeta irlandés más prolífico de todos los tiempos, Yeats es de esos poetas “místicos” que no pueden faltar de leer. Para muestra un poema de aquellos… siempre recuerdo esta línea “... la vanidad del día, el remordimiento de la noche“, que nos recuerda la inutilidad del ego y la fragilidad inconsolable del hombre. Además comienza con una gran premisa: ¿que hay fuera del intelecto, más bien, porque a veces nos acercamos a la perfección dotados de inteligencia pero cuando no la poseemos el único camino viable es el trabajo… y duro, hasta que sude y deje marca… Un matemático citó: no hay buenos ni malos en matemática: ambos el genio y el que no lo es pueden llegar al mismo nivel, sólo que quien no está privilegiado con genialidad MUST BE WORK…. AND HARD!
The Choice, William Butler Yeats
The intellect of man is forced to choose
perfection of the life, or of the work,
And if it take the second must refuse
A heavenly mansion, raging in the dark.
When all that story’s finished, what’s the news?
In luck or out the toil has left its mark:
That old perplexity an empty purse,
Or the day’s vanity, the night’s remorse.
La Elección
El intelecto del hombre se vé forzado a escoger
La perfección de la vida o del trabajo.
Y si toma lo segundo, debe rehusar
Una mansión celestial, encandeciendo en la oscuridad.
Cuando toda esta historia haya terminado, que hay de nuevo?
En la suerte o fuera de ella, el trabajo ha dejado su marca:
Esa vieja perplejidad y una bolsa vacía,
La vanidad del día, el remordimiento de la noche.(traducción mía, o al menos así me lo aprendí)
Apple, Micr***ft & el poder de las palabras que no te gustan….
En Apple Londres está terminantemente prohibido pronunciar palabras como Micr***ft algo así como cuando en USA hacen esto: f**k you!! Pero esto es si es serio, definitivamente hasta son capaces de corregir una entrevista con invitado y todo sólo por pronunciar Micr***ft. En fin….

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